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Anis en polvo

Chiles Secos y Condimentos
Publicado en Especias · 18 Mayo 2020
El anís es una planta milenaria con fines culinarios, pero también medicinales. Generalmente se utiliza su aceite y su semilla, pero también son muy útiles la raíz y las hojas, sobre todo para el fin medicinal.

Con el nombre de anís se reconocen al menos tres tipos de plantas en su taxonomía y en su fisionomía; pero con sabor, aroma, usos y beneficios muy similares; por lo que frecuentemente una sustituye a la otra sin problema alguno en su vasta gama de aplicación que incluye su uso como señuelo para la pesca y para el esoterismo.

Estos tipos de anises son plantas que florecen durante todo el año, originalmente nativas del hemisferio oriental del planeta; no obstante, uno de estos anises tiene altos niveles de toxicidad; por lo que no es apto para el consumo humano desde hace varios años; mientras que los otros son recomendados para tratar enfermedades humanas y veterinarias.

Se emplea tradicionalmente en infusiones o como ingrediente aromatizador, muy parecido al hinojo y al regaliz, en comidas, postres, confites y bebidas alcohólicas, desde siglos inmemoriales a cargo de las civilizaciones egipcias, chinas, árabes, griegas y romanas.

Muy cultivado en el territorio ibérico gracias a la importación arábiga cuando esta colonizó España y otros países mediterráneos, sin embargo la historia del anís se remonta a mucho más atrás; una de las especies más antiguamente utilizadas.

En Egipto el anís era cultivado desde mucho antes de la era actual, entre unos 2 mil a 4 mil años a. C. encontrándose referencia de esto en varios papiros; en la Grecia antigua, también, el padre de la medicina, Hipócrates, junto con el filósofo Teofrasto y el médico, farmacólogo y botánico Dioscórides, recetaron y reseñaron, respectivamente, los beneficios de la planta para tratar múltiples afecciones a la salud.

PROPIEDADES

El anís es rico en carbohidratos, fibra, proteínas, vitaminas A y C; y varias vitaminas del grupo B, representada en niacina, piridoxina, riboflavina; minerales como calcio, fósforo, zinc, magnesio, manganeso, hierro, sodio, cobre, selenio y potasio, aceites esenciales, flavonoides como la quercetina, el quercitrocido, la isoorientina, y el linalool.

Posee también en muy grandes cantidades anetol; aunque en menores cantidades chavicol metileno, aldehído anísico, ácido málico, furanocumarinas, ácido anísico, cariofileno, dianetole, fotoanetole, cíñelo, limoneno, timol, cineol y
estragol.

Contiene además, pero es muy deficiente y cantidades variadas de lignanos, neolignanos, alcaloides, terpenos, cetonas, taninos, cumarinas, pectina, mucílagos, colina, anisaldehído, paracimeno, vitexina, resina y almidón; grasas no saturadas y azucares; comparándolo con otras hierbas similares.

BENEFICIOS

El anís es una de las plantas medicinales más antiguas que se conocen, y muchos de sus componentes poseen propiedades benéficas para la salud. A continuación las enumeramos:

 Se puede destacar sus propiedades como carminativo y digestivo, las ayudan a mejoran la digestión, auxilian a expulsar gases y mejoran el tono estomacal, garantizando así una mejor digestión. Así mismo alivia la acidez estomacal y la gastritis.
 También sirve como expectorante, el cual ayuda a liberar el exceso de líquido en las vías respiratorias. Ayuda en problemas respiratorios como la tos, la gripa y el asma.
 En las mujeres, el anís posee un efecto galactógeno, es decir, incrementa la secreción de leche, lo cual puede ser benéfico en la lactancia. También se sabe que el anís ayuda a las mujeres a tener periodos más regulares y reduce el dolor causado por los cólicos.
 Funciona también como ansiolítico, es decir, suprime los estados de ansiedad e inquietud de forma natural.
 El anís se recomienda en casos de falta de apetito, espasmos gastrointestinales, exceso de gases (meteorismo), problemas de mal aliento (hialitosis), catarro y otros problemas de las vías respiratorias. En las mujeres es ampliamente recomendado durante la etapa de la lactancia y para regular el ciclo menstrual.
 Es importante señalar que el uso excesivo del anís puede resultar tóxico, por lo que no debe de administrarse en forma excesiva. Se recomienda acudir con un médico para que prescriba una dosis ideal.



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